miércoles, 8 de mayo de 2013

Paz interior

Desaparecer. No dejar rastro. ¿No sería ideal? Sentirnos efímeros  etéreos ..una existencia corta, una existencia pura, limpia, cristalina.
Allí donde la calma reina, esa parte de nuestra mente que permanece inmutable e inteligible a través del tiempo. Ese momento en el que acaba la tormenta y solo queda una tranquilidad absoluta, un silencio eterno. Una mirada silenciosa. Un cielo donde nada cambia, y todo se mantiene tal y como se encuentra, sin una alteración, sin ningún tipo de intervención sobre la apacibilidad que nos rodea, que nos envuelve y nos sosiega; que nos acoge.

Se necesitaría una paz total, una paz sana e inmaculada, esa clase de paz que te deje dormir por las noche y te ilumine en la tormenta mas ajetreada. Una paz, tal y como la conocemos, inexistente, un estatus utópico, una realidad inalcanzable, un sueño roto inminente; esa paz absoluta e inalterable.

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