Señaló la escueta y brutal disposición de las piedras entre ambos.
-Mira eso. ¿Por qué iba a querer yo ganar una partida así?
Miré el tamblero.
-¿El objetivo no es ganar? -pregunté.
-El objetivo -dijo Bredon solemnemente- es jugar una hermosa partida.- Levantó ambas manos y encogió los hombros, y entonces en su rostro se distendió una sonrisa beatífica-. ¿Qué interés podría tener yo en ganar una partida que no fuera hermosa?”

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